Los zombis podrían protestar en Monterrey

Símbolo de los Celtic's a favor de los zomis. / Getty Images
El modelo de negocio de los cableoperadores está cambiando de forma casi vertiginosa a nivel mundial. Hace unas semanas, la cadena AMC arengó una protesta muy singular en la ciudad de Nueva York: actores disfrazados de zombis salieron a las calles para manifestarse en contra de la decisión de la cablera Dish por no llegar a un acuerdo con la productora de ‘The Walking Dead’.

¿El problema? Los derechos que las cableras adquieren a la hora de contratar las señales de los grupos de televisión. Y es que los rumores acerca de los conflictos son cada vez más fuertes e intensos. En el caso de Estados Unidos, la tecnología está rebasando los modelos de negocio establecidos y reconocidos en las legislaciones de ese país, que tienen 20 años de haber sido actualizadas. Pero otros mercados (como el de América Latina, México incluido) no están lejos.

'The Walking Dead' / AMCY en materia de telecomunicaciones, ese tiempo se traduce en años luz.

Varios de los argumentos para no alcanzar acuerdos entre canales y cableros se basan en la forma en que se pueden distribuir contenidos a través de otras plataformas y que no son la televisión convencional. Cada vez es más común encontrar servicios de streaming de series, películas y demás programas de televisión; esta posibilidad abarata considerablemente los presupuestos para llegar a más hogares que serían cuantificados de forma diferente (algunos dicen que innovadora) que como actualmente se contabilizan a través de los suscriptores de los servicios de televisión por cable.

El conflicto entre Dish y AMC (cadena cuyas producciones fueron de las más nominadas en la pasada entrega de los Emmy) ha escalado a tal nivel que ha levantado suspicacia sobre cómo podría escalar el nivel de cuotas que las cableras pedirían se paguen por la transmisión de las señales de canales de cable, sobre todo.

Y es que ahí radica el problema: las televisoras abiertas no deben pagar un costo tan alto si se toma en cuenta la penetración con que cuentan por sus características de transmisión, lo que no sucede con los canales de cable que sí dependen de los operadores para llegar a sus audiencias.

Jenna Elfman, Glenn Close y Rose Byrne de 'Damages'. / Wenn.comPor ello, producciones de gran calidad como ‘Damages’, ‘Rubicon’, ‘Weeds’, ‘Dexter’, ‘Mad Men’ y ‘Game of Thrones’, entre muchas otras, deben lidiar con la transmisión de bloques comerciales que no están considerados en su transmisión; usualmente, cambian de forma caprichosa dependiendo de las condiciones que cada canal (FX, Showtime, HBO, AMC, etcétera) debe cumplir para poder alcanzar audiencias en sitios tan diversos como grandes ciudades o bien zonas menos urbanas.

¿Qué pasa en México? Algo similar, pero más callado. Hace tiempo que se resolvió un conflicto entre Disney y la empresa Dish, que no transmitió los canales de Mickey Mouse durante varios meses; el conflicto terminó al parecer en buenos términos. En marzo pasado, los canales de Fox International Channels (Fox, FX, NatGeo y otros más) estuvieron a punto de no ser transmitidos en áreas con pocas concentraciones urbanas debido que varios cableros afiliados a PCTV decidieron no aceptar “la tarifa sugerida por los distribuidores de contenidos”, según reportó la columna Capitanes del periódico Reforma.

Y en horas recientes, el mismo grupo de canales está en medio de una rumología pero ahora en una zona específica. FIC sacaría del aire sus señales de dos cableoperadores de la zona de Monterrey (Cablevisión y Cablemás) debido a una aparente falta de consenso en la forma en que se cobrarán las tarifas por hogar al que llegan los canales en dicha concentración urbana.

¿El conflicto en Estados Unidos está influenciando a la industria mexicana? La respuesta se antoja afirmativa, toda vez que hay cada vez más servicios de transmisión de contenidos en línea, e incluso hay canales como Movie City que cuenta con sus propias plataformas móviles y digitales para ofrecer sus contenidos de mano de una negociación previa con los cableoperadores.

En esta batalla empresarial y de nicho, el más perjudicado —sin duda— es el televidente, pues lejos de contar con más opciones para ver sus contenidos preferidos, tendrá que evaluar qué opción es más adecuada para sus necesidades. Y ahí parece que internet es más poderoso que la caja convencional de la televisión restringida.

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